Es la típica pregunta que le hacen a todo escritor y que no siempre es fácil de responder. Cada escritor tienes sus motivos, aunque en la mayoría de los casos la respuesta debería ser: porque disfruto.

En mi caso es así. Desde que era niño siempre tuve mucha imaginación para inventar naves espaciales donde solo había un par de banquetas o rescatar a princesas que solo veía yo. Supongo que plasmar esas historias en un papel solo era cuestión de tiempo.

Con 14 años escribí mi primera novela corta, una historia bélica de artes marciales con una historia de amor de trasfondo —ya entonces ese era el eje sobre el que construir una trama—, al estilo de las novelas de kiosko de la época. La escribí a mano, la maqueté en papel y se la enseñé a un par de compañeros de clase. 

Después de eso vendrían varias novelas inacabadas por falta de experiencia para desarrollar las tramas, hasta que decidí optar por relatos cortos con tramas más sencillas y fáciles de construir. Lo que sucedió hasta llegar a escribir mi primer novela larga será motivo de un futuro correo.

En este solo quiero contarte que escribo porque disfruto desarrollando todas esas aventuras que genera mi imaginación. Cuando me acuesto por la noche en la cama, cuando viajo en coche o simplemente cuando paseo, mi mente se pone a trabajar y visualiza historias, como cuando era niño, muchas de las cuales darían para una novela. Elegir cuáles son aprovechables y cuáles no es cuestión de experiencia en el arte de escribir.

Debo confesar que desde el principio escribía solo para mí, historias que luego me gustaba releer una y otra vez, sin plantearme que las leyese nadie más.

No fue hasta que terminé mi primera novela larga y entregué el borrador a los más allegados que descubrí que había más personas a las que les gustaba lo que yo escribía.

Eso es, sin lugar a dudas, lo más satisfactorio de escribir. El hecho de que existan lectores a los que les gusta lo que escribo, que están dispuestos a compartir su tiempo conmigo y que incluso me permitan robarles horas de sueño es de lo que más orgulloso me siento.

Por eso siempre intento mejorar, darles algo diferente en cada novela y, si puede ser, que la historia sea mejor que la anterior. Unas veces lo conseguiré y otras veces no, pero nunca publicaré una novela con la que no esté satisfecho y que yo no me leería. Por respeto a lectores como tú.